Es probable que no vivas
más allá de este punto.
Despedirse de los vampiros de esta historia es tan increíble como cabía esperar. Todos saben de su maldad, habiendo mantenido ya el mundo dos años bajo su poder, con el Amo como máximo gobernante y la oscuridad rondando todo aquello que debe tener luz.
Teniendo técnicamente como centro del mundo la ciudad de Nueva York, nadie habría imaginado lo mal que podían tornarse las cosas. Con un desastre ecológico que sólo permite dos horas de carente luz de sol al día y los humanos mantenidos en centros de sangrado para mantener con vida a todos los vampiros. Les doy crédito, porque tenían todo planeado, sabían que no podían matar o convertir a todos los humanos porque ellos viven de sangre. Los que antes fueron personas normales se han convertido en la cruel y muerta en vida raza que posee la fuerza.
Nuestro rebeldes, Eph, Nora, Fet y Gus, siguen en la lucha, aunque también ya acostumbrados a la forma en que el mundo funciona ahora, ocultos en doble oscuridad para no ser atrapados, manteniendo una pequeñísima chispa de esperanza sobre ese mundo que en opinión de todos parece no tener más posibilidades. Y es verdad, la historia marca y deja sus huellas.
Luchar se encuentra ahora valiéndose de objetos que nadie nunca pudo creer posibles, que sólo nuestros héroes conocen. Nacidos de la divinidad y una fuerza mayor, bien tocada en los interludios, aparecen los pasos para la última oportunidad. Para quien sigue esta historia sabe que sorprenderse está a cada vuelta de página, y los límites de los objetos utilizados para llevar la historia a su final no existen. Que todo puede ser posible pero ver cómo sucede es lo interesante.
Nuestros rebeldes luchan ahora por familia, por ellos mismos, ahora una familia en potencia, con odios y estimas. Luchan por realidad, porque el Amo los desea muertos. Luchan por rescatar lo irrescatable, teniendo el triunfo y la derrota en misma medida de lo posible.
Para los que seguimos esta trilogía, sabemos que los vampiros presentes son cosa de pesadillas. Sabemos cada uno de los pasos recorridos para llegar al punto de Eterna. Todas las escenas de crueldad, duras y fantásticas, que han llevado al mundo entre el fuego y la sangre.
De esos libros que forman personas con imaginación, en las personas que muchos piensan ya no tienen imaginación, porque podríamos hablar de la trilogía completa como una historia de ficción para adultos. Para no-lectores también, que quedan asombrados con los profundos rincones de Nueva York y Manhattan.
El paisaje tocado en Eterna cambia, porque podría ser cualquier parte, porque hay brillo del pasado y tono gris en los momentos malos. Una historia donde existen las casualidades, con dos horas al día para vivir.
Si aún no has leído Eterna, seguidor de la trilogía, o ninguno de los libros, lector interesado, les aseguro van a estar sorprendidos.
Verán que entre la maldad y un villano enfermo de todo, podría surgir la justicia, que no necesariamente requiere apoyarse de una fuerza inhumana como la suya. Verán sangre y opresión, ojos apagados. Y una vez que vean la esperanza, ésta les gritará: «No llores: lucha».No hay nada que no me haya encantado en Eterna.
La frase:
Se decía que el vino fermentado de las peores bayas era el más dulce. Pero ahora, Oziriel se preguntó: ¿Qué pasa con el vino elaborado con las bayas más exquisitas?
Oziriel, con el cuerpo inerte de la mujer a sus pies, la sangre derramada brillando con un color plateado bajo la luz de la luna, sólo concibió un pensamiento:
¿Lo ángeles tienen sangre?
Eterna, Guillermo del Toro & Chuck Hogan. 577 p. Suma de letras, 2012
¡Hasta la próxima!



