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viernes, 25 de julio de 2014

La casa de Riverton - Kate Morton - Reseña

A veces volver es más difícil que huir para siempre, otras veces lo difícil es quedarse. Nunca sabemos cuál es mejor, dónde seremos mejores. 
Llegados a cierta edad -si es que se tiene suerte- volver resulta inevitable. La vida lo reclama. Desea vivir lo ya vivido, sentir el mundo con la que fue nuestra mejor piel. Este retorno del que hablamos se trata del tiempo, del momento que lo cambió todo. 
En su juventud, sin saber muy bien cómo, la joven Grace comenzó a trabajar en la mansión Riverton. Un gran lugar lleno de historia que ya había pasado por mucho cuando ella llegó, y aún así siguió alimentando los momentos. En aquel lugar conoció la normalidad de la gente para la que trabajaba, no pudo evitar sentirse fascinada. Muchas veces, desde una posición invisible, observó y escuchó los detalles que construían la realidad de los habitantes de la casa. Tuvo siempre una opinión interesada pero respetosa de sus patrones, aprendió a hacer un trabajo que le dejaba poco tiempo libre y lo hizo muy bien. 
Trabajar para los Hartford, gente cercana a los más finos estándares sociales de la época, la convirtió en alguien que basaba su curiosidad en saber lo que pasaba con esa gente para la que trabajaba. De alguna manera era el trabajo perfecto para conocer sus realidades… y también sus secretos. Parlantes Nocturnos 
En una época más cercana al presente, cuando Grace ya es una anciana que vivió muchas cosas, se entera que van a realizar una película sobre la historia que se surgió entre las personas que ella conoció. Una historia basada en el misterioso suicidio de un poeta en la misma casa, luego de años y momentos. Ella es una de las pocas personas que quedan que podrían hablar del entorno de aquellos tiempos. La consultan para echar un vistazo al realismo que transmiten los escenarios, despertando la bruma constante del pasado que nunca la ha abandonado. 
Lo que ella sabe es una historia completa que comienza desde el primer momento en que pisó Riverton. Donde sus superiores y colegas son los personajes. La mansión fue espacio de muchos eventos que resaltaban la belleza de los paisajes de principios del siglo XX, antes y durante la primera guerra. 
Lo intimo de esta novela, sin embargo, reduce nuestro escenario a la casa, siguiendo los pasos de la protagonista. Una trabajadora en vez de una damisela. La mejor forma de conocer las características de los otros personajes en vez de suponer sobre ellos de forma educada. Aunque, por supuesto, Grace es siempre respetuosa, leal y comprensiva. De alguna forma le agrada la familia dueña de la mansión, algo que pocos habrían imaginado considerando todo el duro trabajo y lo mucho que se prestan para hablar sobre ellos. La lealtad y apego de la servidumbre en aquellos años es admirable. 
Lo que mantiene el interés es la fluidez de sus momentos y la promesa de la verdad, un dato privilegiado que la protagonista guarda con gran formalidad. 
Ella sirvió principalmente a las hijas del gran jefe, el señor Frederick. Literalmente creció observando a Hannah y Emmeline Hartford. Creció con ellas, registrando los caminos que ambas tomaron y que inevitablemente las llevaron a las vidas que construyeron, como un destino. A ser buenas damas capaces de comportarse durante una reunión especial, pero también con metas y tentaciones propias. También conocemos a David, el hermano mayor de las jovencitas. El destino nos lleva a todos, personajes y lector, a conocer a Robbie Hunter. La novela completa se mantiene bellamente viva gracias a sus nombres, los lugares, los sentimientos y los secretos. Parlantes Nocturnos 
La inocencia de Grace no es tal, pues su personalidad cuenta con una visión apropiada que la ayuda a contarnos todo. Es mucho lo que ella experimenta observando a sus patrones, así que como también está presente en los momentos y uno es los momentos que nuestra mente vive, también aprende de ellos. Los vive de forma curiosa. 
Los tiempos han cambiado y seguramente su profesión no parece tan interesante hoy en día. La promesa de la historia pasada da fuerza inconsciente para quedar encantados con el libro de forma sorpresivamente especial. Parlantes Nocturnos 
Del lado de la servidumbre están el señor Hamilton, la señora Townsend, Myra, Katie y Alfred. En la lista de señores están Lord Ashbury, Lady Violet, Lady Clementine, Fanny; Simion, Deborah y Teddy Luxton. Cada uno puesto para hacer una extensa historia, para explicar sucesos específicos bien ganados. Son más que una lista de nombres británicos, conservadores y frívolos. 
Con esta novela nos encontramos un tejido complejo y ameno con un final de recompensa, un desarrollo encantador y un principio prometedor. Dicho en ese orden por el gusto que le tengo a la mezcla de tiempos que acostumbra la autora. 
Kate Morton es perfecta para materializar los recuerdos. 
La casa de Riverton alberga la verdad y los secretos, los bellos recuerdos de una historia larga como la vida y la emoción. El aprecio y el amor tanto como el dolor de la suerte o lo previamente escrito. La añoranza del tiempo, el temor de la vida, la fortuna de haber sentido. 
Con perdida arrojada a la sorpresa, dibujando desgracias de mal carácter. Las apariencias y el anhelo de libertad. 
Mover el tiempo, las cenizas, las palabras. Sentir lo que se sabe, estar en medio de todo pero también de nada. 

La frase: 
“Sonrío. Ya no soy capaz de detener esta historia, como no puedo detener el transcurso del tiempo. No soy lo suficientemente romántica como para imaginar que la historia misma es quien desea ser contada, pero sí lo suficientemente honesta como para saber que quiero contarla yo.” 

La casa de Riverton, Kate Morton. 518 p. Suma de letras, 2014

¡Hasta la próxima!

miércoles, 10 de julio de 2013

El cumpleaños secreto - Kate Morton - Reseña

Las personas normales son consientes de su pasado, o al menos deberían serlo. Esta no es una historia de personas normales, pero al mismo tiempo lo es más que muchas otras, y de forma bastante apreciable. 
Laurel, la joven Laurel, vivía una vida de esperanzas y sueños para el futuro tan prometedores que no podían ser de otra manera. Una chica viviendo en una maravillosa casa llena de lo que una familia significa, pero que sin quererlo interfiere como observadora en un repentino crimen lleno de cercanía pero a la vez de desconocimiento. Aquel fue un cumpleaños con sucesos secretos, con recuerdos que nunca se rindieron en la mente de alguien más, y un listón que fue llevado por el viento. 
Esta, sin embargo no es la historia de Laurel, aunque ella entre en el escenario a partir de entonces. Esta es una larga novela multiplicada por los giros que da hasta que se cansa de ello. 
Gira en dos tiempos, pero varios pasados y un presente. Una, quiero creer que acierto, historia de misterio que apenas toca sus escenarios y se concentra en los sucesos. 
Dorothy, una muchacha que nunca se detuvo. Vivien, una mujer creada para vivir y superar tanto como fue posible. 
Así es este libro, tan impredecible hasta antes de cambiar la página anterior que me dio buenas y estilizadas noches antes de dormir. Eso porque me tardé más de lo necesario, y posible, en terminarlo que ya no es bueno negar mi temor a conocer el final. 
Temía conocerlo porque tardarme tanto involuntariamente en primer lugar contribuyó a que tomara mucho apego a la historia y a ciertos personajes que se lo merecían, y eso no se puede decir de la mayoría. Sabía que las cosas correrían por un camino que no me iba a gustar pero, pienso, eso solo contribuyó a perderme de cosas que de todas maneras no se podían cambiar, lógicamente. 
Ese efecto produjo en mí. Aunque a veces uno puede llegar a confundirse entre los cambios de presente a pasado (bien especificados) la verdad es que lo califiqué así porque el pasado es mejor que el presente, es la semilla, el primer brote y todo el crecimiento. Todo eso de un misterio que no comenzó aquella tarde de cumpleaños sino mucho antes, y que está destinado a retomarse mucho tiempo después en el futuro –la época actual-. 
Dicho eso tengo que aceptar mi buena aceptación hacia la novela y su complejidad, tanto como lo pude ser una vida en la época correcta. Se desarrolla rompiendo y creando esperanzas, acostumbrando y sorprendiendo; una y otra vez.
Tomando como escenario el Londres actual (o el del 2011), y uno bombardeado durante la segunda guerra (1941), casa alejadas y acogedoras (1959); lugares que aunque contribuyen a mejorar la capacidad visual de lo dicho tampoco es que parezcan demasiado importantes como para bajar la nota. 
La ahora crecida y exitosa Laurel se pone como meta resolver el misterio surgido de un recuerdo, y aunque uno como lector llegue a saber más de lo que ella descubre, no se le quita el merito ni la sinceridad de sus acciones, siempre alimentadas por una bastante aceptable curiosidad. 
Decía que esta historia es larga, pero no solo por pertenecer y seguir los pasos de tres mujeres, sino por los demás personajes que también tienen buena cabida en los complementos. Kate Morton sabe crear pensamientos en tercera persona e intima con su propia voz convenciendo al lector de continuar hasta el final y todavía desear más. 
Complementada con crecimiento, amor, estruendos, destino y temor; fue demasiado bueno para mí, aunque la forma en que Laurel resuelve el misterio no sea mi parte favorita. 
El cumpleaños secreto es una novela que crea su historia en su totalidad, la desarrolla y resuelve sin menciones especiales o palabras innecesaria. Con una narración feminista pero adaptable, ocupa un buen espacio en mí, lleno de entrega y aprecio
Una de las más claras experiencias sobre la realidad personal que este lector ha disfrutado. 
Muchas cosas pueden cambiar con el tiempo, pero no aquellas que ya fueron concluidas. O eso creen todos. 

La frase: 
De repente, Laurel pensó que cada ausencia de su vida, cada perdida y tristeza, cada pesadilla en la oscuridad, cada melancolía inexplicable adoptaba una forma tenebrosa de esa pregunta sin respuesta que la acompañaba desde que tenía dieciséis años: el secreto nunca mencionado de su madre. 
-¿Quién eres, Dorothy? –preguntó entre dientes-. ¿Quién eras antes de ser nuestra madre? 

El cumpleaños secreto, Kate Morton. 550 p. Suma de letras, 2013 

¡Hasta la próxima!