miércoles, 10 de julio de 2013

El cumpleaños secreto - Kate Morton - Reseña

Las personas normales son consientes de su pasado, o al menos deberían serlo. Esta no es una historia de personas normales, pero al mismo tiempo lo es más que muchas otras, y de forma bastante apreciable. 
Laurel, la joven Laurel, vivía una vida de esperanzas y sueños para el futuro tan prometedores que no podían ser de otra manera. Una chica viviendo en una maravillosa casa llena de lo que una familia significa, pero que sin quererlo interfiere como observadora en un repentino crimen lleno de cercanía pero a la vez de desconocimiento. Aquel fue un cumpleaños con sucesos secretos, con recuerdos que nunca se rindieron en la mente de alguien más, y un listón que fue llevado por el viento. 
Esta, sin embargo no es la historia de Laurel, aunque ella entre en el escenario a partir de entonces. Esta es una larga novela multiplicada por los giros que da hasta que se cansa de ello. 
Gira en dos tiempos, pero varios pasados y un presente. Una, quiero creer que acierto, historia de misterio que apenas toca sus escenarios y se concentra en los sucesos. 
Dorothy, una muchacha que nunca se detuvo. Vivien, una mujer creada para vivir y superar tanto como fue posible. 
Así es este libro, tan impredecible hasta antes de cambiar la página anterior que me dio buenas y estilizadas noches antes de dormir. Eso porque me tardé más de lo necesario, y posible, en terminarlo que ya no es bueno negar mi temor a conocer el final
Temía conocerlo porque tardarme tanto involuntariamente en primer lugar contribuyó a que tomara mucho apego a la historia y a ciertos personajes que se lo merecían, y eso no se puede decir de la mayoría. Sabía que las cosas correrían por un camino que no me iba a gustar pero, pienso, eso solo contribuyó a perderme de cosas que de todas maneras no se podían cambiar, lógicamente. 
Ese efecto produjo en mí. Aunque a veces uno puede llegar a confundirse entre los cambios de presente a pasado (bien especificados) la verdad es que lo califiqué así porque el pasado es mejor que el presente, es la semilla, el primer brote y todo el crecimiento. Todo eso de un misterio que no comenzó aquella tarde de cumpleaños sino mucho antes, y que está destinado a retomarse mucho tiempo después en el futuro –la época actual-. 
Dicho eso tengo que aceptar mi buena aceptación hacia la novela y su complejidad, tanto como lo pude ser una vida en la época correcta. Se desarrolla rompiendo y creando esperanzas, acostumbrando y sorprendiendo; una y otra vez.
Tomando como escenario el Londres actual (o el del 2011), y uno bombardeado durante la segunda guerra (1941), casa alejadas y acogedoras (1959); lugares que aunque contribuyen a mejorar la capacidad visual de lo dicho tampoco es que parezcan demasiado importantes como para bajar la nota. 
La ahora crecida y exitosa Laurel se pone como meta resolver el misterio surgido de un recuerdo, y aunque uno como lector llegue a saber más de lo que ella descubre, no se le quita el merito ni la sinceridad de sus acciones, siempre alimentadas por una bastante aceptable curiosidad. 
Decía que esta historia es larga, pero no solo por pertenecer y seguir los pasos de tres mujeres, sino por los demás personajes que también tienen buena cabida en los complementos. Kate Morton sabe crear pensamientos en tercera persona e intima con su propia voz convenciendo al lector de continuar hasta el final y todavía desear más
Complementada con crecimiento, amor, estruendos, destino y temor; fue demasiado bueno para mí, aunque la forma en que Laurel resuelve el misterio no sea mi parte favorita. 
El cumpleaños secreto es una novela que crea su historia en su totalidad, la desarrolla y resuelve sin menciones especiales o palabras innecesaria. Con una narración feminista pero adaptable, ocupa un buen espacio en mí, lleno de entrega y aprecio
Una de las más claras experiencias sobre la realidad personal que este lector ha disfrutado. 
Muchas cosas pueden cambiar con el tiempo, pero no aquellas que ya fueron concluidas. O eso creen todos. 

La frase: 
De repente, Laurel pensó que cada ausencia de su vida, cada perdida y tristeza, cada pesadilla en la oscuridad, cada melancolía inexplicable adoptaba una forma tenebrosa de esa pregunta sin respuesta que la acompañaba desde que tenía dieciséis años: el secreto nunca mencionado de su madre. 
-¿Quién eres, Dorothy? –preguntó entre dientes-. ¿Quién eras antes de ser nuestra madre? 

El cumpleaños secreto, Kate Morton. 550 p. Suma de letras, 2013 

¡Hasta la próxima!

jueves, 4 de julio de 2013

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jueves, 27 de junio de 2013

Y por eso rompimos - Daniel Handler - Reseña

A pesar de sentirse bien con su vida y los detalles que la completan, Min Green decidió comenzar algo, algo que involucraba amor y a Ed Slaterton. Ella una chica con mente de vida, a 24 por segundo; Él, un deportista de demasiados amores pasados que perdonaban con flores. 
Min comenzó aquella historia, y lo hizo casi sin querer. Hablo de Min porque esta es su carta, una muy larga. Una carta acompañada de cosas que hay que devolver luego de finalizar las cosas. Min y Ed ya terminaron, pero esta es la historia de por qué rompieron. Y, la verdad, soy demasiado curioso como para no interesarme en intimidades como esas (aunque sean ficticias). 
Aquella fue una historia de amor, pero todavía quedan cosas que aclarar. Queda decir quién, quién amaba; falta decir cómo, cómo creía en ese amor; y por qué, por qué lo hacía. 
Y a pesar de este amor, de estas promesas y la pareja que Min y Ed forman, uno no puede evitar sentirse en medio de un remolino al ponerse a pensar sobre la realidad argumental de esta novela. 
Queda muy en claro que ellos ya terminaron, hace algún tiempo ya. Queda claro también que los recuerdos de amores no siempre hacen bien cuando se vuelven a encontrar en una caja olvidada, queda muy claro que las cosas no se pueden cambiar para este punto, pero a lo que le falta claridad es a eso que lo mantiene a uno en la lectura. Qué es lo que logró el rompimiento en la prometedora, y puede que hasta bien mirada, relación de estos dos. (Opinión a mis deseos). 
Digo “bien mirada” porque a mí me convenció en medio de un final claro (y tal vez por eso la miraba tan bien). Uno se fija en lo bien apegado de la narración con la personalidad de la al fin resignada Min. Una chica que sabe de detalles, que tiene buena retención y demuestra que uno puede ser culto de varias formas. En su caso siendo una aficionada del cine más real y retro, que taquillero y moderno. Una chica que se entrega a ese tipo de arte, inspirada en sus acciones por la sangre de su mejor amigo y un cerebro propio tan alternativo que pocas veces cansa. 
Las cosas se hicieron con el tiempo, siempre estuvieron ahí. Pues aunque hubo un motivo principal para la ruptura, existieron varias cosas más. Detalles que construyeron un camino y Min acepta sus defectos, pero también pone en evidencia los de su último amor. Cómo se puede vivir con ellos, en general, cuando quieres a una persona, pero en algún momento salen al caso para construir barreras y asegurar decisiones
Me encontré con lo que quería desde hace algún tiempo: varios niveles de ficción. Pues además de las películas y sus interesantes argumentos, hay demás por lo que caer interesados pero que en realidad no existen. Como siempre digo: si se va a inventar, hay que hacerlo bien. Y este libro lo hace. 
Esta es una de esas historias que viven gracias a su estilo, y su estilo se presenta con su narración, y su narración es su protagonista. Esta historia vive gracias a Min Green. 
Y por eso rompimos demuestra la capacidad que tiene una historia de tocar momentos. En este caso un post-amor increíblemente contado, pero también un cariño digno de un alma cursi a la que se le perdona el atrevimiento. 
Un común pero encantador relato de lo sucedido, objetos que acompañan y palabras fijas. Merecedor de relecturas, completas o a fragmentos, en buenas tardes de lluvia. Bastante inspirador. 

La frase: 
Una chica conoce a un chico, Ed, y todo cambia, o eso dice ella. Pide un café y, en voz baja asegura que le sabe distinto. El cielo tiene un aspecto triste, dice, aunque ella no se siente así y piensa que el mundo ha cambiado. 

Y por eso rompimos, Daniel Handler. 350 p. Alfaguara, 2013 
Ilustraciones de Maira Kalman. 

¡Hasta la próxima!

domingo, 23 de junio de 2013

Los noviazgos son buenos para el mundo

Los noviazgos son buenos para el mundo. 
Aunque, hay que decirlo, hay mundos que piensan lo contrario. Y con “mundos” no me refiero a Marte o Pandora, me refiero a las personas y sus mundos. Sus mentes, pues. 
Los noviazgos son lo que Santa Claus en una barata del viernes negro. Son, para cosas como el cine, por ejemplo; maneras de hacer funcionar la caja. Porque así sin los noviazgos. Se gasta dinero, aunque sea lo más barato. Se besa por eso, aunque sea de acostumbrado. 
Los noviazgos son diferentes al amor, porque tienen demasiado, y luego nada. Son diferentes al matrimonio, porque entonces no piensas como antes y tampoco se siente igual. Los noviazgos son lo que un gato llamaría “tener una familia”. Porque los matrimonios tienen perros. 
He visto, algunas veces, que los noviazgos son felices, pero alejados. De teclas y de notitas en la ventana. Así son. Así son los noviazgos. 
Son buenos para el mundo porque se compran helado, y aún más en las pausas. Son buenos para el internet porque se publican las fotos, y uno, interesando, observa cosa tan curiosa. Un noviazgo de besos así: :WM: o así :PO: 
Los chicos, si es que son chicos (y con “chicos” me refiero a jóvenes) cumplen con ir al cine para no ver la película, y los grandes (y no hace falta explicarlo) compran una cama para dormir solo en un lado, porque hay futuro. 
Viven mirando flechas que fallan, pasan de la esperanza a respirar aliviados. 
Los noviazgos son buenos para el mundo. Pero no nuestro mundo de gente común. Son buenos para el mundo de los que venden perfume, para los que tienen máquinas con ositos inatrapables con demasiado esfuerzo, para los que proyectan películas, para los postres baratos y tiendas de pintura. 
Y por eso el mundo es como es. El mundo de todos, un mundo real.
Para nosotros los noviazgos son costumbres, propias o ajenas, fotos que cambian pero no se desperdician. Son letras que llevan a un final, feliz o triste. Son buenos para el mundo, como cariños inciertos, sabores que no existen. 
Son vida, pero casi nunca demasiada. Ya casi nunca amor. 

Texto inspirado en:

Algunos libros con noviazgos: 
Lucian, de Isabel Abedi
Despedida, de Claudia Gray. 
El club de los muertos, Charline Harris. 

Algunos libros sin noviazgos: 
La cura mortal, James Dashner. 
Los juegos de hambre, Suzanne Collins. 
Erebos, de Ursula Poznanski.

¡Hasta la próxima!