jueves, 27 de junio de 2013

Y por eso rompimos - Daniel Handler - Reseña

A pesar de sentirse bien con su vida y los detalles que la completan, Min Green decidió comenzar algo, algo que involucraba amor y a Ed Slaterton. Ella una chica con mente de vida, a 24 por segundo; Él, un deportista de demasiados amores pasados que perdonaban con flores. 
Min comenzó aquella historia, y lo hizo casi sin querer. Hablo de Min porque esta es su carta, una muy larga. Una carta acompañada de cosas que hay que devolver luego de finalizar las cosas. Min y Ed ya terminaron, pero esta es la historia de por qué rompieron. Y, la verdad, soy demasiado curioso como para no interesarme en intimidades como esas (aunque sean ficticias). 
Aquella fue una historia de amor, pero todavía quedan cosas que aclarar. Queda decir quién, quién amaba; falta decir cómo, cómo creía en ese amor; y por qué, por qué lo hacía. 
Y a pesar de este amor, de estas promesas y la pareja que Min y Ed forman, uno no puede evitar sentirse en medio de un remolino al ponerse a pensar sobre la realidad argumental de esta novela. 
Queda muy en claro que ellos ya terminaron, hace algún tiempo ya. Queda claro también que los recuerdos de amores no siempre hacen bien cuando se vuelven a encontrar en una caja olvidada, queda muy claro que las cosas no se pueden cambiar para este punto, pero a lo que le falta claridad es a eso que lo mantiene a uno en la lectura. Qué es lo que logró el rompimiento en la prometedora, y puede que hasta bien mirada, relación de estos dos. (Opinión a mis deseos). 
Digo “bien mirada” porque a mí me convenció en medio de un final claro (y tal vez por eso la miraba tan bien). Uno se fija en lo bien apegado de la narración con la personalidad de la al fin resignada Min. Una chica que sabe de detalles, que tiene buena retención y demuestra que uno puede ser culto de varias formas. En su caso siendo una aficionada del cine más real y retro, que taquillero y moderno. Una chica que se entrega a ese tipo de arte, inspirada en sus acciones por la sangre de su mejor amigo y un cerebro propio tan alternativo que pocas veces cansa. 
Las cosas se hicieron con el tiempo, siempre estuvieron ahí. Pues aunque hubo un motivo principal para la ruptura, existieron varias cosas más. Detalles que construyeron un camino y Min acepta sus defectos, pero también pone en evidencia los de su último amor. Cómo se puede vivir con ellos, en general, cuando quieres a una persona, pero en algún momento salen al caso para construir barreras y asegurar decisiones
Me encontré con lo que quería desde hace algún tiempo: varios niveles de ficción. Pues además de las películas y sus interesantes argumentos, hay demás por lo que caer interesados pero que en realidad no existen. Como siempre digo: si se va a inventar, hay que hacerlo bien. Y este libro lo hace. 
Esta es una de esas historias que viven gracias a su estilo, y su estilo se presenta con su narración, y su narración es su protagonista. Esta historia vive gracias a Min Green. 
Y por eso rompimos demuestra la capacidad que tiene una historia de tocar momentos. En este caso un post-amor increíblemente contado, pero también un cariño digno de un alma cursi a la que se le perdona el atrevimiento. 
Un común pero encantador relato de lo sucedido, objetos que acompañan y palabras fijas. Merecedor de relecturas, completas o a fragmentos, en buenas tardes de lluvia. Bastante inspirador. 

La frase: 
Una chica conoce a un chico, Ed, y todo cambia, o eso dice ella. Pide un café y, en voz baja asegura que le sabe distinto. El cielo tiene un aspecto triste, dice, aunque ella no se siente así y piensa que el mundo ha cambiado. 

Y por eso rompimos, Daniel Handler. 350 p. Alfaguara, 2013 
Ilustraciones de Maira Kalman. 

¡Hasta la próxima!

domingo, 23 de junio de 2013

Los noviazgos son buenos para el mundo

Los noviazgos son buenos para el mundo. 
Aunque, hay que decirlo, hay mundos que piensan lo contrario. Y con “mundos” no me refiero a Marte o Pandora, me refiero a las personas y sus mundos. Sus mentes, pues. 
Los noviazgos son lo que Santa Claus en una barata del viernes negro. Son, para cosas como el cine, por ejemplo; maneras de hacer funcionar la caja. Porque así sin los noviazgos. Se gasta dinero, aunque sea lo más barato. Se besa por eso, aunque sea de acostumbrado. 
Los noviazgos son diferentes al amor, porque tienen demasiado, y luego nada. Son diferentes al matrimonio, porque entonces no piensas como antes y tampoco se siente igual. Los noviazgos son lo que un gato llamaría “tener una familia”. Porque los matrimonios tienen perros. 
He visto, algunas veces, que los noviazgos son felices, pero alejados. De teclas y de notitas en la ventana. Así son. Así son los noviazgos. 
Son buenos para el mundo porque se compran helado, y aún más en las pausas. Son buenos para el internet porque se publican las fotos, y uno, interesando, observa cosa tan curiosa. Un noviazgo de besos así: :WM: o así :PO: 
Los chicos, si es que son chicos (y con “chicos” me refiero a jóvenes) cumplen con ir al cine para no ver la película, y los grandes (y no hace falta explicarlo) compran una cama para dormir solo en un lado, porque hay futuro. 
Viven mirando flechas que fallan, pasan de la esperanza a respirar aliviados. 
Los noviazgos son buenos para el mundo. Pero no nuestro mundo de gente común. Son buenos para el mundo de los que venden perfume, para los que tienen máquinas con ositos inatrapables con demasiado esfuerzo, para los que proyectan películas, para los postres baratos y tiendas de pintura. 
Y por eso el mundo es como es. El mundo de todos, un mundo real.
Para nosotros los noviazgos son costumbres, propias o ajenas, fotos que cambian pero no se desperdician. Son letras que llevan a un final, feliz o triste. Son buenos para el mundo, como cariños inciertos, sabores que no existen. 
Son vida, pero casi nunca demasiada. Ya casi nunca amor. 

Texto inspirado en:

Algunos libros con noviazgos: 
Lucian, de Isabel Abedi
Despedida, de Claudia Gray. 
El club de los muertos, Charline Harris. 

Algunos libros sin noviazgos: 
La cura mortal, James Dashner. 
Los juegos de hambre, Suzanne Collins. 
Erebos, de Ursula Poznanski.

¡Hasta la próxima!

martes, 18 de junio de 2013

IMM 20 - Mi momento, cariño

Hace tanto, tanto que no traía un IMM al blog que la verdad no puedo negar que se me olvidaba un segundo después de acordarme, y la luz nunca fue buena para tomar las fotos (aunque la calidad sigue siendo tan pésima como acostumbro). Pero ahora la lluvia ha llegado, prometiéndome de más y yo muy loco por ella le creo, y le creeré hasta que no demuestre lo contrario. 
Comencemos pues, las 2 decenas oficiales de presentaciones públicas. 

Nota: Son varios libros los que llegaron desde la última vez que mostré algo, así que en este no se presentan todos. La mayoría de los aquí presentados ya tienen reseña en el blog. 

La foto de un grupo perezoso (tanto que me contagió). 

Trono de cristal, de Sarah J. Maas. Una asesina muy cambiada, un contexto demasiado interesante, dos chicos irrechazables. Que haya sangre, pero no tanta, que alguien muerda a alguien, aunque parezca equivocado. Que te salve el viento, que hay que intentar ganar. La libertad, mujer. Tú libertad. 
Me gustó, reseña aquí. Recomendado y punto. 
Monstruamigas para siempre, de Gitty Daneshvary. La nuevísima (y se nota) incursión al monstruoso mundo de Monster high. Yo habría quedado conforme con la primera serie, pero no sé quién tiene estas ideas. Hay inexperiencia, roca, metal y planta, fuego malvado que toca la mente. Vaya embrollo, jovenzuelo… 

Desnuda, de Raine Miller. El merísimo principio de una apasionada historia, muy de sabanas y apretones, lengüetazos y miradas. De esos que te dejan con ganas de decir: Tócame, cariño, pero no a mí; conmigo. Para luego despertarse con medio cuerpo en el suelo y una chancla perdida. Simpático a su manera. Para sonrojarse, que no es malo. Reseña por acá
Bendecida por la sombra, de Richelle Mead. Grandilocuente –¿Alguien sabe lo que eso significa?, ¿no? Pues comencemos de nuevo-. Maravilloso tercer integrante de la serie Vampire Academy. Aquel que demuestra que la gente se pierde lo increíble nomás porque… no sé. Rose, oh, sí. Christian, me quemo. Adrian, sal de mis sueños. Lisa, ¿esto es obra tuya? 

Nada es para siempre, de Ali Cronin. Otra primerísima parte de serie (o trilogía, o saga o cono de huevo). Una chica enamorada, unos amigos jugándose su continuidad. Un amor muy raro, cúbrete con la sábana. Inglaterra, un momento. Mensajito, dos momentos. Alguien sale, tres momentos. Vamos, vamos. Fin. 
La huésped, de Stephenie Meyer. Al que conocía y sigo conociendo como genial. Que me encanta, vaya. Con sus cuatro esquinas y cortas obsesionadas. Para tiempos de calor, aunque parezca imposible. Mi alma aguanta, pero mi cuerpo quién sabe. Así.

Todo o nada, de Raine Miller. Segunda, sí, segunda parte del Affaire Blackstone, continuación del antes aparecido Desnuda. Un hombre muy raro, una chica vista desde otros ojos. Se agradece la belleza, sí. Y… sí. Musculo aquí, otro allá. Mírame cariño, pero a mí, que no me canso. Ya les conté mejor en la reseña
El hobbit, de J.R.R. Tolkien. Maravillosa aventura de una corta criatura… en fin, ya saben de qué va. Me leí la primera mitad para ver la primera película, y quedé contento al saber que no me ganaron –la película me gusta mucho-, no he leído lo que sigue pero lo voy a hacer pronto. Aquella primera mitad la leí en un ebook en inglés, porque no encontraba el libro en las “librerías” de mi ciudad, razón por la cual en la foto el ejemplar (que al fin encontré) está sin abrir ;D 
Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll. Que me compré porque estaba harto de no encontrar el libro que quería luego de varias visitas a la librería, que ya comencé a leer pero que voy a continuar alguno de esos días en el que me sienta más cuerdo de lo normal. Me gusta, me extraña, me confunde, pero todo bien… ¿lo dije bien? 

Y aquí termina este IMM. Gracias por soportar mis palabras, por seguirme donde sea que me sigan, por todo lo que haya que decir gracias. Pronto vendrá el siguiente (?), y también habrá que revivir alguna de esas secciones (o crear una nueva) que, como los IMMs, me permiten escribir con la normalidad que me provoca. 

¿Qué hay de nuevo en sus libreros (estanterías)?

Agradecimientos a: Alfaguara y Suma de letras.


¡Hasta la próxima!

martes, 11 de junio de 2013

La lección de August - R.J. Palacio - Reseña

Si existe una forma de llamar a historias como esta, no sé cuál sea. Pero sin duda debe ser algo digno de su sensación.
August es apenas un niño y sabe lo que es vivir llamando la atención. La gente lo mira y susurra, lo recuerda, pero no siempre en el mejor escenario. Él es alguien que, a pesar de saber por qué, no entiende a las personas que convierten sus pensamientos sobre el exterior en temor, incomodidad y desconocimiento. August nació con dificultades médicas severas, ha pasado su vida entera bajo el perspicaz cuidado de médicos y su familia. A sus diez años su existencia sobrepasó un milagro.
Pero en este punto su vida está por cambiar. Va a ir por primera vez a la escuela y eso lo pone bastante nervioso.
Luego de ser educado en casa, y de convivir únicamente con una familia maravillosa, un cambio así representa algo grande en su vida. Y la verdad es que tiene todo el derecho a dudar de ello. Sin embargo, también debe seguir adelante y permitirse superar lo que lo retiene e intentar adaptarse a lo nuevo.
Y es ahí donde nos encontramos con lo mejor del libro, pues además de las cosas que le suceden, uno como lector entiende y aprende del objetivo especial en la historia. Comienza a saber para abrir cada vez más los ojos. Lo correcto, lo inevitable, lo necesario.
Mira cómo es la vida de una persona como August, tan normal e interesante como muchas, tan murmurada e inquietante vista de lejos. Él ha tenido que lidiar con esas dos formas de ver su vida, pero a pesar de todo lo que uno pudiera suponer de ella, lo más importante es cómo la vive él mismo, y todo lo que puede enseñarnos gracias a ello.
Esta es una historia narrada por lo importante, algunas voces esenciales, el núcleo y la corteza. Pues aunque no debe olvidarse su ficción, eso no quita importancia a la realidad de la situación como personas que, bien lo dice el slogan, deben sobreponer su amabilidad a lo común, a lo que hemos visto y sentido, todo para cambiar las cosas y respetar nuestra indudable y fantástica condición humana para con los demás y con nosotros mismos.
August, un niño con mucha mente y valores tremendos, cambia el mundo de quien tiene contacto con él, eso luego de pasar por las etapas de adaptación que muchas veces parecen inevitables. Él demuestra cómo una persona nos puede hacer diferentes, aunque sea solo un poco, en forma positiva, de esas que se agradecen.
La familia, la amistad y la lealtad son elementos importantes de esta novela. Planta sus bases en ello, pues frente la repentina crueldad y el supuesto miedo surgido por las diferencias del protagonista, son cosas que terminan apareciendo para mejorarlo todo, cuando muchos lleguen a considerarlas como opciones del futuro en su relación con August.
Este es uno de los libros que te enseñan sobre la vida, sobre detalles inexcusables que no todos poseen pero es importante adquirir. Importante también agradecer la forma en que deja cosas a la imaginación, nos hace conocer a las personas por su vida y no por su apariencia, así como todos deberíamos hacerlo a cada momento.
Y mi parte favorita: la de Via.
La lección de August es una enseñanza en varios sentidos. Interna, externa y diversa. Nos transforma como lectores, puede que logre hacernos más reales.
Una necesaria historia de vida, sincera y acicalada en lo correcto. Páginas donde se comprende, se acepta y se defiende. Exclusivamente conmovedora, amena hasta el final, reflexiva porque sí.
Porque ser amable muchas veces sí es más importante. Hagamos las cosas bien.

La frase: 
En fin, no es que me importe que la gente reaccione al verme. Ya lo he dicho un millón de veces: estoy acostumbrado. No dejo que me afecte. Es como cuando sales a la calle y está chispeando. Cuando chispea no te pones las botas de lluvia. Ni siquiera abres el paraguas. Caminas bajo la lluvia y a penas te das cuenta de que se te está mojando el pelo.

La lección de August, R.J. Palacio. 412 p. Nube de tinta, 2013. 

¡Hasta la próxima!